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jueves, 24 de mayo de 2012

El siglo XVII: el corral de comedias.

Os invito a conocer uno de los siglos de mayor creación literaria española a través de una visita virtual.

martes, 24 de abril de 2012

Generación del 27

En 1927, se celebra en el Ateneo de Sevilla un acto para conmemorar el tercer centenario de la muerte de Góngora. Ahí están, entre otros, Alberti, Lorca, Gullén, Dámaso Alonso, Gerardo Diego,... Ellos junto a otros como Pedro Salinas, Aleixandre, Cernuda, Altolaguirre y Emilio Prados son los poetas que constituyen lo que se ha llamado "generación del 27".



lunes, 23 de abril de 2012

Día del libro 2012

    La celebración del día del libro se remonta a principios de siglo. La historia del libro se hace festiva y surgen actividades literarias en toda España. Hoy, el día 23 de abril se celebra en todo el mundo, el día internacional del libro. En este día tan especial, os queremos presentar un descubrimiento tecnológico que revolucionará el concepto de cultura y que te abrirá las puerta de universos increíbles e infinidad de aventuras. Sin más te presentamos:

THE BOOK*


*Tr. EL LIBRO
   
  
  Queremos invitar a todo el mundo, principalmente a vosotros alumnos, a visitar la 43º edición de la Feria del Libro de Valencia que tendrá lugar en los Jardines de Viveros desde el día 26 de abril al 5 de mayo. Para más información, pincha en la siguiente imagen.


sábado, 19 de noviembre de 2011


El Quijtote interactivo

    El Quijote se abre paso a las nuevas tecnologías y nos brinda la opotunidad de acercarnos a él. Gracias a Internet y al trabajo de la Biblioteca Nacional de España, ya no hay excusas para conocer y disfrutar de  las aventuras  don Quijote y Sancho.

"El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho".
Miguel de Cervantes

miércoles, 25 de mayo de 2011

II CONCURSO DE MICRORRELATOS

Aquí tenéis los textos ganadores del II Concurso de Microrrelatos organizado por el departamento de Lengua. Enhorabuena y gracias a todos por participar. 


LAS HADAS
No me lo podía creer, un hada en mi habitación. Un hada de verdad, qué emoción, empecé a preguntarle cosas de todo tipo: ¿dónde vivís?, ¿qué hacéis?... Yo creo que se agobió bastante porque, cuando abrí la ventana de mi cuarto para que entrara aire, escapó como una mosca. 
                                                    
                   AMPARO ORTEGA CLARAMUNT (1º ESO B)



CONCIENCIA

El ser humano no sobrevive a una caída de cien metros.
Lo sabía.
Aun así, se precipitó al vacío.

                                                                         GIOVANNA CARNEIRO (3º ESO B)



SABÍA QUE VENDRÍAS...

Sabía que vendrías, que te irías, que volverías. Sabía que me echarías de menos, que me fotografiarías. Que cantarías cada noche recordando nuestras canciones. Nuestros momentos. Sabía que te arriesgarías, que perderías, que dormirías contando ovejitas. Que saltarías en los pasos de cebra. Que gritarías en los partidos. Que beberías café. Que morirías por mí. Sabía tantas cosas que, cuando te fuiste, me quedé sin saber nada.

                                                                ESTER RAMÓN (2º BACHILLERATO B)








jueves, 19 de mayo de 2011

Los bohemios

Alejandro  Sawa con sus compañeros de la redacción de "La vida literaria"
       
        Dentro de ese proyecto de Historia de la gandulería literaria del que hablé hace poco en http://www.zapatosdeanteazul.com/ , el capítulo de los bohemios presenta contornos borrosos entre la ficción y la historia, pues los mejores personajes son precisamente los autores, quienes alcanzan ese estatus gracias a lo que cuentan otros de sus vidas en un surtido narrativo que va del chiste o la anécdota a la novela y el esperpento. Para ser bohemio se requería ser pobre, tener ambiciones artísticas, atentar contra el buen gusto, no ceder, dejarse el pelo largo y beber absenta. Luego, si se tenía una novia esquiva y un poco de tuberculosis, mejor que mejor. Pero desde que Koch descubrió su bacilo y echó al traste la creencia de que esa mácula en la salud era la huella que dejaban las musas en un espíritu sensible, aquella enfermedad perdió su halo romántico, lo cual afectó de rebote a la imagen del bohemio, aunque sin la contundencia que cabría esperar, pues frente al carácter infeccioso que desvelaba la medicina, “La Bohème”, de Puccini, y otras similares seguían alimentando el mito. Lo paradójico es que Henri Murger, el autor que popularizó el sentido de “bohemio” tal como hoy lo entendemos y como figura en el diccionario –“persona de costumbres libres y vida irregular y desordenada”- asociado a los artistas en su famosa novela “Escenas de la vida bohemia” (1848), lejos de idealizarlos, se burlaba abiertamente, pues el caudal del talento de sus protagonistas no se vertía en poemas, dramas o folletines malditos, sino en menesteres tal como redactar epitafios o dar clases particulares de solfeo a un loro.
        No menos impropios del oficio de bohemio fueron los paseos nocturnos, las visitas a casas de empeño, la declamación de poemas simbolistas, las colaboraciones en prensa y, el más importante de todos, la creación de obras maestras desconocidas. Quizás por todo ello a estos artistas se les miró con indiferencia cuando eran jóvenes y con desprecio cuando veteranos. Baroja, un hombre serio desde su más tierna juventud y que les supo sacar jugo literario escribió en un artículo titulado “Bohemia madrileña”: “El bohemio no sólo es vanidoso, sino que es ególatra, siente admiración por sí mismo. Si se ve humilde, desdeñado y solo, va casi siempre gozando con su desgracia interior; si está enfermo o triste, llega también a gozar. Hay esos placeres paradójicos y malsanos en los fondos turbios de la personalidad humana”. Ahí está el meollo: la carencia unida a la exhibición, una fórmula que nos cuadra como una joroba a un campanero, al punto que hoy, en vez vez de ser una actitud marginal y heterodoxa, es un modelo. Sin embargo, y a pesar de que en ínfulas artísticas y literarias vamos sobradísimos, lo de pobre y rebelde -que acompañaban al bohemio- ha dejado de ser una vocación.
        Uno de nuestros mejores bohemios, Alejandro Sawa -inmortalizado como personaje por Valle-Inclán en el Max Estrella de "Luces de bohemia"-, escribió en su diario póstumo, "Iluminaciones en la sombra": "Prefiero el hambre al insomnio, porque prefiero la muerte a la locura. Yo sé que la demencia aguarda a las noches sin sueño". Y en efecto, murió ciego y loco, lo mismo esto último que otro de los miembros más conspicuos de la cofradía, Armando Buscarini, que acabó sus días esquizofrénico y sifilítico en el manicomio de Logroño, mientras que Pedro Luis de Gálvez, también gran representante de la bohemia madrileña, murió en el año 40 fusilado en el paredón, acusado de "conspiración marxista" como para dar la razón a su colega Max Estrella en lo del esperpento.
        Hoy ya pocos conocen a esos autores, y menos aún son los que han leído alguna de sus obras, pero que levante la mano quien no haya sufrido alguna vez a Julio Iglesias cantando "soy un truhán, soy un señor,/ un poco bohemio, soñador". Pues eso: carencia y exhibición.
Ricardo Signes

martes, 18 de enero de 2011

Las orgías fúnebres (Mark Twain y la incorrección política)

      
     Las orgías fúnebres
     La semana pasada venía un artículo en la prensa sobre una adaptación de "Las aventuras de Huckleberry Finn" perpetrada por un profesor de la Universidad de Auburn, en Alabama, que ha necesitado de 219 cambios respecto al original para, según él mismo afirma, no sentirse incómodo al leer en clase algunos fragmentos de esa gran novela de Mark Twain. Se ve que palabras como "nigger", "injun" (respectivamente, "negro" e "indio" con matiz despectivo) o "half-breed" ("mestizo") le subían el colesterol, así que se puso los manguitos de censor y ha limpiado ese clásico, dejándolo como una patena. Tras el esfuerzo el hombre debe de haberse quedado satisfecho, porque no solo ha preservado la exquisita y virginal sensibilidad de sus alumnos frente a palabras tan ofensivas como las mencionadas, sino que además ha ofrecido una actuación digna del rey, ese pícaro con quien se encuentra Huck en su viaje por el Misisipi, que en el capítulo 25 de la novela explica el porqué de su expresión "orgías fúnebres":
     "-Digo orgías, no por ser el término corriente, que no lo es... -exequias es el término correcto-, sino porque orgías es el término correcto. No se emplea exequias ya en Inglaterra..., pasó de moda. En Inglaterra ahora decimos orgías. Orgías es mejor, porque significa lo que uno quiere decir con más exactitud. Es una palabra compuesta de la griega "orgo", que significa fuera, abierto, exterior, y de la hebrea "jeesum", plantar, cubrir, es decir, enterrar. Así, como se ve, orgías fúnebres son funerales abiertos al público".
     No sé cómo le ha quedado este fragmento, pero me da que lo ha dejado igual, y no por fidelidad al texto, que ya vemos que no es una virtud filológica en boga en su universidad, sino más bien por coincidencia en el análisis etimológico y en la limpieza de la palabra "orgía", libre ya de connotaciones sexuales y apta, por tanto, para su uso. De todos modos tampoco hay que exagerar su mérito: la Asociación de Bibliotecas de EEUU ya había avisado de la peligrosidad moral del libro al situarlo durante la última década del siglo pasado en su lista de libros prohibidos y censurables. A lo que parece, la amistad entre un blanquito sureño y un esclavo negro fugitivo es algo obsceno, intolerable. Lo cual explica que en la serie televisiva que sacó la CBS en 1955 se omitiera cualquier referencia a la esclavitud y que fuera un actor blanco quien interpretara al negro Jim. Todo un disparate que subraya con éxito aquello que pretende ocultar.
      Unas páginas más allá del artículo del expolio literario aparece la noticia de la liberación de dos hermanas negras que se han pasado dieciséis años en la cárcel por robar once dólares. La causa de su excarcelación no ha sido la revisión de su condena a cadena perpetua, sino el ahorro que le supone al estado de Misisipi librarse de los gastos de la diálisis que requería una de ellas.
      En el capítulo 32 de la novela leemos el siguiente diálogo entre Huck y la tía Sally a raíz de un accidente de navegación:

      "- ¡Por amor de Dios! ¿Hubo heridos?
        -No, señora. Mató a un negro.
        -Pues ha sido una suerte, porque a veces hay heridos."
      Puede que el profesor de Auburn, en su afán de corrección política, haya cambiado al difunto negro por un gato, pero de lo que no me cabe duda es de que el gobernador de Misisipi, este prohombre que ha liberado a las hermanas Scott, todavía hoy, un siglo y un año después de la orgía fúnebre de Mark Twain, estará muy de acuerdo con el alivio de Huck y la tía.

Ricardo Signes